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Las «enfermedades por el calor» constituyen un espectro clínico que va desde los «calambres por calor» hasta el potencialmente fatal «golpe de calor».

 

Los niños están especialmente expuestos a estas urgencias médicas, usualmente por exposición excesiva a calor o por excesivo calor.  Como no da síntomas específicos e, incluso, puede cursar con temperatura normal, hay que tener lo que llamamos «un índice de sospecha«.

La exposición prolongada a temperaturas altas debe evitarse.  Esto es particularmente importante que lo observen estrictamente los atletas y los profesores o maestros que, en las escuelas, están encargados de las clases de gimnasia o de los deportes al aire libre.  Durante este tiempo tan caluroso, estas actividades deben planearse o moverse para temprano en la mañana o tarde en la tarde.  

Cuatro son las presentación clínicas de los trastornos relacionados con temperaturas altas ambientales y que pueden ocurrir en cualquier grupo de edad:  (1) calambres por calor; (2) agotamiento por calor; (3) golpe de calor; y, una forma muy seria, (4) el síndrome de choque hemorrágico y encefalopatía por calor (HSES = Hemorrhagic Shock and Encephalopathy Syndrome).

 

Calambres por calor: se caracterizan por calambre breves de la musculatura abdominal u otros grupos musculares después del ejercicio o la actividad deportiva.  La temperatura corporal es normal y, aunque no es necesario evaluar con labo:  oratorios, sí sabemos que se producen alteraciones de los electrolitos de la sangre, esencialmente con valores disminuidos o bajos (hiponatremia, hipocloremia e hipokalemia, rara vez).

 

Agotamiento por calor: síntomas variados e inespecíficos de malestar con temperaturas normales o ligeramente elevadas y pérdidas importantes de agua y sales. Hay debilidad, fatiga, cansancio, cefalea, desorientación, palidez, sed, náuseas y vómito.  Puede haber desmayo y hasta choque (shock).

 

Golpe de calor: propio en la edad pediátrica.  indica una falla en la regulación térmica como resultado de la exposición exagerada o larga a altas temperaturas.  Es potencialmente fatal.  El diagnóstico se hace con la sospecha clínica que da la historia más la presencia de temperatura rectal por arriba de 40.6ºC y signos claros y marcados de disfunción o anormalidad neurológica: paciente incoherente y combativo; puede tener escalofríos y vomitar, presentar convulsiones, rigidez de nuca, alteraciones de la postura y caer en coma.  El hecho de que el paciente no esté sudando no descarta el diagnóstico.  La gravedad produce daño de tejidos y órganos, como los riñones, el hígado, los pulmones y los músculos cuyas células no solo se destruyen sino que obstruyen su función. 

 

 

Sindrome de shock hemorrágico y encefalopatía: es la forma del golpe de calor en los adultos pero afecta a cualquier grupo de edad.  En niños pequeños ocurre durante el sueño por transferencia de calor anormal o inapropiada.  Se presenta con convulsiones, coma (encefalopatía), shock, diarrea y fiebres altas.  Pueden sangrar y presentan alteración de las pruebas de coagulación y de la función renal como acidosis metabólica.  Suele confundirse en los niños con septicemia.

 

El tratamiento de todas estas condiciones debe observar el ABC de la reanimación (asegurar vía Aérea, mantener Bien la respiración como la Circulación).   La hidratación pronta, ya sea por vía oral o por vía parenteral (intravenosa) persigue restaurar volumen y percusión o irrigación de los tejidos y órganos.  Se pueden usar medios físicos para «enfriar» el cuerpo, ya sea colocando toallas mojadas en el cuerpo y frente a un abanico, o usando bolsas de hielo en sitios como la nuca, las axilas y las regiones inguinales.  Las convulsiones o el shock por bajo volumen de líquidos se manejarán puntualmente.  Algunos pacientes requieren ventilación mecánica asistida, es decir, el uso de respiradores mecánicos.  La temperatura se vigila de cerca como la producción de orina.  Los casos serios, a partir del golpe de calor, se hospitalizan.  Algunos pacientes con agotamiento por calor, pueden enviarse a casa una vez se ha rehidratado.

 

Recuerde proteger todo el tiempo a sus niños de una exposición prolongada al calor de nuestro verano o durante las horas cuando el sol es más vertical, entre 10am y 3pm.