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Gernand AD, Klebanoff MA, Simhan HN, Bodnar LM: Maternal vitamin D status, prolonged labor, cesarean delivery and instrumental delivery in an era with a low cesaran rate. J Perinatol 2015;35:23-28

 

La vitamina D se ha puesto de moda y su deficiencia es la respuesta hoy a un montón de situaciones que siempre son motivo de investigación tanto en niños (homeostasis del calcio, reservas al nacer, deficiencia neonatal), adultos (función muscular e inmune, enfermedades crónicas), como en mujeres embarazadas: resultados desventajosos de la gestación que, incluyen, preeclampsia, diabetes gestacional, terminación prematura y desnutrición intrauterina o bajo peso al nacer de los productos.

El hecho de que la deficiencia de vitamina D se asocia a pobre rendimiento muscular en los humanos y de que hay receptores de vitamina D en los músculos estriados (músculos esqueléticos) como en los músculos lisos (músculo uterino) del cuerpo humano, llevó a estos investigadores clínicos a evaluar la posibilidad de deficiencia de vitamina D con eventos obstétricos que facilitan terminar el parto mediante instrumentación (uso de fórceps)  u operación cesárea, como la prolongación de la labor del parto.

Diseño:

Estudio observaciones con data y muestras de sangre del Proyecto Colaborativo Perinatal (Collaborative Perinatal Project).  Para ello estudiaron mujeres embarazadas con un solo producto en presentación cefálica,  y su status de vitamina D  -25(OH)D- a las 26 semanas de gestación o antes. Se hicieron los ajustes para cofactores (IMC pre embarazo, raza, región o lugar del estudio) que podrían confundir la interpretación de los resultados.  Se analizaron 2,798 nacimientos de 2,749 mujeres embarazadas.

Resultados:

No se encontró relación alguna entre deficiencia (< 30 nmol/L) de vitamina D ( 24% de las mujeres) y prolongación de las etapas 1 y 2 de la labor del parto, parto instrumentalizado, cesárea primaria.

Conclusión:

El status de vitamina D materna a las 26 semanas o antes de la gestación no estuvo asociada a riesgos de una labor prolongada o un parto instrumentado o quirúrgico, en una época cuando la prevalencia de operaciones cesáreas era baja (indicación médica de nacimientos prematuros, utilización de anestesia epidural e inducción de la labor andaban por un 7%).

 

Comentarios de la Discusión y propios:

Lo significativo de este estudio es que aún siendo observacional los pacientes corresponden a una época cuando el manejo obstétrico era menos intervencionista: una baja frecuencia de uso de anestesia epidural, de uso de oxitocina como estimulante de la labor de parto, partos por operación cesárea y nacimientos prematuros por indicación médica.  Hoy día sería muy difícil encontrar una población tan exigentemente escogida.

El otro aspecto particularmente nuevo es que este estudio mira no solo la frecuencia de cesáreas, sino el desarrollo de las etapas de la labor (prolongación de la primera etapa de la labor, que está íntimamente relacionada con la función del miometrio; y prolongación de la etapa 2 y la instrumentalización en esa etapa, relacionados con el pujo materno) buscando situaciones que se relacionen con el compromiso de la actividad muscular uterina, que podría atribuirse a la deficiencia de la vitamina D.  Igualmente sus resultados no coinciden con la tendencia a pensar que la deficiencia de vitamina D tiene un efecto negativo significativo sobre la actividad uterina en la labor de parto.

Lo difícil de favorecer es que el status de vitamina D a las 26 semanas o antes seguirá siendo igual o peor que al momento de la labor de parto, con la gestación a término.  Solo se puede concluir -como hacen los autores- que niveles bajos de vitamina D, antes de completado el segundo trimestre del embarazo no están relacionados con estos eventos obstétricos citados: riesgo de prolongación de la labor o terminación por operación cesárea.