
- May 25, 2017
- Pedro Vargas
- Crianza, Derechos Humanos, Embarazo, Jóvenes, Madres adolescentes, Noticias, Salud Pública, Sexualidad
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La pobreza suele ser la matriz de todas las calamidades de una sociedad. Para controlarla y manipularla, el mejor instrumento es mantener a esa sociedad en la ignorancia, no en la pobreza, a sabiendas que el círculo vicioso es más pobreza. Los más vulnerables, las mujeres y los niños, son las primeras víctimas. Todos pobres.
Si existe un espíritu cristiano entre los creyentes, y un sentido del amor hacia el otro, entre los ciudadanos, ¿a quién o quiénes atribuimos estas deshonrosas cifras de violencia contra la mujer y las niñas, si no a aquellos que esgrimen ignominiosos estandartes de pecado frente a la educación en la sexualidad humana integral y no frente a estas violaciones de la dignidad y del amor?
Estas son algunas de nuestras cifras en Panamá, el Panamá de todos:
970 niñas y niños ABUSADOS SEXUALMENTE
2,000 niños en RIESGO internados en centros de atención
11,000 EMBARAZOS PRECOCES
Estas cifras irán creciendo como la pobreza y como la rabia contra una sociedad irresponsable, incoherente, odiosa. Esto no es un problema de religión, pero hay religiones, que lo empeoran. Esto es un problema de Salud Pública, pero hay tibias respuestas de los salubristas. Esto es un problema de Educación, pero hay educadores pusilánimes, que no lo confrontan. Este es un problema de Derechos Humanos, pero muchos solo los defendemos en petit comite.