- Ago 23, 2015
- Pedro Vargas
- Dislipidemias, Jóvenes, Medicamentos, Para Doctores, Salud Pública
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El tratamiento farmacológico de las dislipidemias en los adolescentes y adultos jóvenes ha sido obstaculizado por la atención a múltiples opiniones «de los expertos» y poca o ninguna «evidencia probada», por lo cual el pediatra y el internista deben ser altamente críticos al optar por formas de tratamiento.
¿Qué o cuál es un valor alto de LDL-C (low-density lipoprotein cholesterol)?
¿Cuáles son factores de riesgo cuando hablamos de dislipidemias?
Para el American College of Cardiology (ACC) y el American Heart Association (AHA), las guías del año 2013 recomiendan tratamiento con estatinas a todo individuo adulto:
- < 40 años de edad, solamente si tienen un
- LDL-C ≥ 190mg/dL
*Factores de riesgo cardiovascular: hipertensión arterial, obesidad, HDL-C (High Density Lipoprotein Cholesterol) <40mg/dL, diabetes personal, tabaquismo, historia familiar de enfermedad cardiovascular ateroesclerótica temprana (Criterios para el National Health and Nutrition Examination Survey – NHANES)
Para el National Heart, Lung and Blood Institute, las guías del año 2011 para Pediatría, recomiendan:
- tamizaje universal entre los 9 y 11 años y entre los 17-21 años de edad
- puntualizar tamizaje si existen factores de riesgo en el grupo entre 12-16 años de edad
- Antes de pasar al tratamiento farmacológico vigilar por 6 meses la evolución con cambios de estilo de vida para aquellos con LDL-C > 130mg/dL
- tratamiento con estatinas si LDL-C ≥ 190mg/dL, sin otros factores de riesgo
- tratamiento con estatinas si LDL-C ≥ 130mg/dL, si existen otros factores de riegos*
NHANES lleva a cabo un estudio para conocer qué proporción de adolescentes y adultos jóvenes (edad entre 17 y 21 años) alcanzan los requisitos pediátricos y los requisitos para adultos para el tratamiento farmacológico de las dislipidemias con estatinas (Gooding HC, Rodday AM, Wong JB et al: Application of pediatric and adult guidelines for treatment of lipid levels among US adolescents transitioning to young adulthood. JAMA Pediatrics. 2015;169(6):569:574;dio:10.1001/ jamapediatrics.2015.0168).
Entre 6,338 participantes, bajo los criterios pediátricos, 2.5% alcanzan los criterios para tratamiento con estatinas, mientras solo 0.4% alcanzan los criterios del tratamiento farmacológico, bajo los criterios para adultos.
Cuando se compararon los participantes que calificaron para tratamiento, los participantes bajo los criterios pediátricos tenían un valor promedio de LDL-C inferior al valor promedio entre los participantes con criterio de adultos; y, sin embargo, tenían porcentajes superiores de factores de riesgo cardiovascular.
El estudio encontró que el número estimado de pacientes entre 17 y 21 años de edad que requerirían tratamiento farmacológico fue más de 6 veces superior usando los criterios pediátricos actuales que los criterios para el manejo de las dislipidemias por los adultos.
En su comentario muy juicioso, la doctora Charlene A. Wong, de la Universidad de Pennsylvania en Philadelphia (AAP Grand Rounds. July 2015.34(1):1-2) expone el problema así: » el pediatra comenzaría a este paciente de 17 años en estatinas siguiendo el criterio pediátrico, pero ese manejo sería interrumpido por el internista que lo comienza a ver a los 18 años de edad, basado en el criterio para los adultos».
Es necesario señalar que, contrario a los estudios o ensayos al azar en adultos, que diseñan este aproximamiento terapéutico, la eficacia del manejo siguiendo las guías pediátricas no ha demostrado eficacia, por la falta de seguimiento a largo plazo.
Como en otros sistemas, en Salud Pública siempre existe la preocupación de hacer diagnósticos de más y tratamientos de sobra. Sin embargo, en muchas partes, no se supera la preocupación con el escrutinio científico por diversas razones y se mantiene la preocupación que bien puede hacer daño en una u otra dirección: por contemplación o por agresividad. Es urgente que se pase de la anécdota a la evidencia probada.