- Dic 24, 2018
- Pedro Vargas
- El niño, Gastrointestinal
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Manchar, ensuciar o defecarse en la ropa tiene causas muy diferentes en los niños que en los adultos. Encopresis es el término utilizado para esta situación involuntaria que ocurre después de los 4 años de edad, cuando ya la mayoría de los niños controlan el esfínter rectal.
Es importante señalar que no hay una edad para este control y que cada niño tiene su momento. También es importante decir que en las condiciones del desarrollo normal de los niños, este asunto es uno de desarrollo neurológico o madurez.
En los niños, el factor más frecuente es el estreñimientoo constipación. Constipación no es un resfriado, como se utiliza en Colombia. Estreñimiento no es la ausencia de defecación. Un niño puede defecar todos los días y ser estreñido, aunque usualmente no defeca diariamente. Más importante que la frecuencia, para la definición de estreñimiento es el reducido volumende las heces y la consistencia durade las mismas. Personas sanas pueden defecar cada 2-3 días, los estreñidos también suelen tener esa frecuencia.
Los niños cambian su hábito intestinal o se les afecta el adquirirlo por situaciones que los padres ni sospecharían:
- Dolor al defecar
- Enfermedades que alteran actividad y apetito
- Durante el verano cuando toman menos líquidos en lugar de tomar más
- Los viajes con cierta frecuencia que lo sacan de la rutina
- Erupciones o inflamaciones del área ano genital
- Exceso de celo en utilizar lugares públicos para defecar ya sea porque su mamá se lo ha aconsejado o porque es muy preocupado de adquirir enfermedades
- No darle tiempo suficiente al acto de defecar por ocupaciones más urgentes para él o ella como es jugar
El paso de heces grandes y duras, difíciles de movilizar y doloroso, con historia de sangre brillante visible por la laceración del ano muy friable, suele ser un signo de alarma. La ocurrencia repetida de esta experiencia dolorosa lleva al niño a “aguantarse” cuando tiene deseos de defecar y esto lo que hace es aumentar el volumen futuro de la deposición y su deshidratación en la ampolla rectal,, lo que hace ese bolo fecal grande y duro. El colon va guardando más heces y su distensión le secuestra su capacidad de contraerse para expulsar las heces.
El fenómeno se agrava. Entonces el colon ocupado solo deja pasar cantidades pequeñas de heces líquidas, que manchan la ropa interior del niño y que la madre confunde con diarrea. En otras ocasiones, el niño ni se da cuenta que se ha defecado con la ropa puesta. Igualmente, el esfínter anal se contrae cuando debe relajarse, y se relaja cuando debe contraerse. Pierde su funcionamiento apropiado. Así, se retienen las heces, por un lado, o se liberan si darse cuenta el niño, en otras ocasiones. Cuando se liberan, lo hacen en volúmenes grandes. La ingestión baja de alimentos o la no ingestión de fibras son dos condiciones que favorecen la constipación, que no es un asunto familiar.
La encopresis no es el resultado de la pereza de un niño. No lo descalifique ni le ponga etiquetas que desmejoran su autoestima.
En la evaluación del niño con encopresis es importante conocer bien la historia de alimentación, de medicaciones, de prácticas como la de entrenamiento para que defeque en vasinilla. El examen físico es necesario y el neurológico que revise reflejos cutáneos anales y rectales, sensoriales y osteotendinosos. Igualmente el pediatra debe examinar el recto y la ampolla rectal para lo cual debe hacer un tacto rectal. La información de este examen es importante. En algunos casos son necesarios los estudios de imágenes como las radiografías del abdomen y la pelvis. Otros estudios como el enema de bario son menos frecuentes porque solo dan información muy específica.
Los niños con encopresis suelen esconder la ropa interior sucia y no le cuentan a los padres. La esconden con la ropa limpia, la botan o la dejan en la canasta de la ropa sucia para que la laven sin notarla. Es importante reconocer que no se le debe castigar ni se le debe ridiculizar o burlarse de él o ella. El 80% de los niños con encopresis son varones. El niño puede ensuciarse en la ropa o defecarse y no darse cuenta. No lo acuse de antihigiénico o “cochino”. Usualmente también presenta enuresis, sea nocturna o diurna, y se orinan en la ropa o tiene “accidentes”. Cuando su niño está muy preocupado de este asunto ya no quiere ir a la escuela ni a la casa de sus amigos.
El tratamiento consiste en darle apoyo al niño sobre el acto de defecar y facilitar la limpieza de su intestino
- Ablandadores de las heces
- Entrenar por lo menos 2 veces al día para defecar
- Enemas de limpieza
- Favorecer actividades físicas y deportivas
- Favorecer alimentos que hagan “bulto” en la ampolla rectal, como son fibras, frutas, vegetales, granos
- Enseñar a mantenerse bien hidratado con agua
- Evitar bebidas con cafeína
24/12/2018