- Abr 6, 2015
- Pedro Vargas
- Bebes, El niño, Padres
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Es difícil definir estreñimiento en los bebés menores de 3 meses de edad o aquellos que se alimentan exclusivamente del pecho materno. Es aceptado que los lactantes menores mientras se alimenten de leche materna pueden movilizar el intestino con cada alimentación por razón de un reflejo gastrocólico, o una vez cada 5 días, y, a veces, hasta con 7 días de diferencia. Solamente cuando el niño ya ha regularizado su alimentación, después del año de edad, es cuando podemos considerar que defeque de 3 veces al día a día de por medio o una vez cada 2 días.
El bebé suele dar signos de molestia o dolor o, incluso, llanto cuando pasa las heces por el ano. Algunos autores definen como estreñido aquel niño que por 10 minutos o más puja para defecar sin éxito. Lo cierto es que el hábito de defecar no se hace tan temprano ni se nace con él y, con cualquier alimento o cambio de alimento, la consistencia de las heces cambia y habrá mayor o menor dificultad para evacuar. Es importante reconocer si el dolor es abdominal (la barriguita) o en el ano. El dolor anal o rectal puede obedecer a otras situaciones que, a su vez, favorecen que el niño no se atreva a defecar. La obstinación es precisamente una de las situaciones viciosas, a manera de círculo vicioso: a mayor molestia para defecar, mayor negación para defecar. Entre más tiempo las heces se guardan en la ampolla rectal, más se deshidratan y más difícil es evacuarlas. Cuando se hace, lastiman la mucosa anal.
Es normal que niños que defecan cada 4-5 días siempre van a experimentar dolor y van a pujar por tiempos prolongados antes de pasar las heces duras. Aquellos que suelen defecar cada 3 días les toma más tiempo tener molestias. Lo ideal es que se mueva el intestino sin molestias significativas. Para ello, se pueden hacer varias cosas.
Lo primero es que el niño si se le sienta en la taza de baño de los adultos, debe estar sentado sobre una forma de vasinilla para que esté mejor acomodado. Lo ideal es que sus pies estén sobre el piso para obtener soporte. Debe hacerse siempre a la misma hora para irle enseñando como un hábito cuya hora no interfiera más tarde con su tiempo en las clases en la escuela. Las escuelas no permiten a los niños ir a los baños en horas de clase, lo que es un error y agrava el estreñimiento. Por eso, enséñele un horario que coincida con el tiempo en la casa.
Lo segundo es ofrecer alimentos con fibras para que forme las heces: peras, ciruelas pasas, albaricoques o melocotones, manzanas, mangos, espinacas, zanahorias, coliflor, remolacha, repollo, papaya, papas dulces, higos y otras semillas. El niño suele rechazar todo esto y por eso suele estreñirse. Las frutas se pueden dar como la pulpa o como jugos, como el de uvas y cereza. Ofrezca la forma que más le guste al niño. Es preferible enseñarle a comer con gusto estas frutas y vegetales que medicarlo por períodos largos de tiempo.
No escatime tiempo para dar de estos alimentos, incluso más de una vez al día. Es importante llamar la atención de que los jugos y frutas cítricas no ayudan para la constipación como no lo hace el exceso de agua, aunque es necesario tomar agua. Niños mayores de 1 año pueden y deben comer granos y cereales con fibras. Es importante limitar la cantidad de leche y de productos de leche porque ellos tienden a estreñir.
Otras medidas son de tipo medicamentoso. Por ejemplo, puede usar laxantes como la Lactulosa o la Leche de Magnesia o medicinas que suavizan las heces como el el Miralax. Entre los 2-5 años puede dar 5 ml cada día en 4oz de algún jugo o agua. Entre los 6-12 años puede dar 10 ml del Miralax cada día, también en coz de jugo o agua. Para adolescentes de 13 años y más, puede dar 15ml de Miralax en 6 oz de jugo. En casos agudos es probable que el uso de supositorios de glicerina le ayuden rápidamente.
Si no sabe insertar un supositorio por vía rectal, con el niño acostado sobre su abdomen, consulte a su médico cuando va a la oficina o consultorio. Si el niño se queja de dolor o molestia rectal aplíquele unas toallas calientes que no le quemen la piel o siéntelo en una palangana de agua tibia. Muy rara vez el niño estreñido requiere enemas para ayudarle a evacuar. Estas enemas se suelen poner en el cuarto de urgencias del hospital y algunas formas, como las enema Fleet, pueden ser aplicadas en la casa sin mayor dificultad. Las enemas no deben usarse en niños menores de 2 años de edad.
Si el dolor abdominal es severo, si le ha comenzado a vomitar (más de 3 veces en 2 horas), si hay sangre rectal visible o en el pañal o pamper, si el niño no deja de llorar (llora por más de 10 minutos) cuando está tratando de defecar, debe llevarlo a la evaluación inmediata del médico. En el niño menor de 1 mes de edad, alimentado exclusivamente del pecho materno, el estreñimiento es un indicador de insuficiencia de la lactancia y se debe consultar al médico. Niños menores de 3 años o que estén vomitando no deben recibir ninguna forma aceitosa de medicamento ni aceite mineral. El riesgo de una aspiración de aceite a los pulmones (neumonía lipoídica) es alto y la enfermedad es grave.