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  1. ¿Cuánto del virus es neutralizado por la enfermedad y cuánto, por la vacuna?

De cuántas proteínas del virus sean identificadas como antigénicas depende cuántos o cuáles anticuerpos específicos se producirán para neutralizarlas, para la protección posterior.

 

Ante la infección, la inmunidad natural está expuesta al virus completo: a las proteínas de las espigas del virus, a las membranas del virus, el cápside nuclear del virus, en otras palabras, a todo el virus.  Esto nos hace creer que esa inmunidad sería más completa (inmunoglobulinas y respuesta con células T para todo el virus) cuando es natural, porque se expuso el sistema inmune a todo el virus. De hecho, si se examina el suero de esos pacientes se pueden encontrar anticuerpos no solo contra las espigas. Se conoce, sin embargo, que el virus protegería con una forma de coraza, ciertas partes críticas de las espigas, que son las responsables de producir la enfermedad, y de esta forma muy sui generis, protegerse a si mismo. Esas proteínas no serían detectadas por el sistema inmune innato, produciéndose solamente una inmunidad incompleta. Este es el aspecto que la ciencia nos revela.

Lo otro que tenemos que considerar es que la enfermedad es esencialmente respiratoria, por donde primero entra el virus, y en los casos de enfermedad leve, la inmunidad natural solo está respondiendo a la invasión del tracto respiratorio, no se le permite una respuesta sistémica, lo que produce una inmunidad menos amplia y menos intensa.

 

Cuando vemos la inmunidad por la vacuna, en el caso de una vacuna de la plataforma mRNA, la vacuna es específica a la proteína total de la espiga.  La persona vacunada entonces expone su sistema inmune a toda la espiga.   Esto apunta a sitios críticos y específicos para la producción de infección y de enfermedad, el dominio de unión al receptor (receptor binding domain), el dominio de enlace terminal (terminal binding domain), y otras porciones, que son responsables de procesos patológicos de la infección.  Esta especificidad de la vacuna no permite que la coraza del virus impida que se le neutralicen estos sitios críticos y la inmunidad producida por la vacuna burla las maniobras del virus para protegerse.  Otra vez, en teoría entonces hay una ventaja para la inmunidad por la vacuna, que crea mejor protección que la enfermedad natural.

Las actuales investigaciones sugieren que los dos sistemas inmunes, trabajando coordinadamente frente a la vacuna, producirían anticuerpos más maleables y que serán las respuestas para algunas variaciones del virus, incluso en situaciones de porciones proteicas virales acorazadas para su protección. 26/09/2021

 

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