- Sep 14, 2023
- Pedro Vargas
- Ciudadanía, Cívica y Política, Cultura Democrática, Cultura Política, Desarrollo Humano, La Prensa, MAESTROS DE MEDICINA, Puntos sobre las íes, Temas ciudadanos
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Conocí desde pequeño a quien sería un empresario recursivo, con mucha imaginación, atrevido y que iniciaba proyectos con potenciales problemas legales y los resolvía pagando las multas. Esa forma de proceder es copiada por muchos en el mundo de la compra y venta, que florece no porque crea empleos, sino porque hace riquezas, a como sea. ¿Será que fue injertado para la industria minera en nuestro país, uno de buenas oportunidades para explotarlo? “¿Cómo vamos a echar esto para atrás si ya han invertido millones, si ya están los tajos, las tinas, la maquinaria, los empleos?” Si hubiera cárcel para esos delitos, “otro gallo cantaría”. Minera Panamá o First Quantum compró una mina con problemas legales y se aprovechó para crecerla sin haberse resuelto los problemas legales, porque conocía que, en Panamá, la cacareada “seguridad jurídica” es la aspirina para aliviar algunos delitos comerciales.
Es inmoral secuestrar la esperanza de los asegurados con promesas monetarias de mejorar jubilaciones, nada diferentes a las insultantes e indignas promesas del útero de la corrupción: “vamos a ponerte plata en el bolsillo”, para obtener el apoyo a una quimera, a una mentira, mediante publicidad engañosa y burla corrosiva. Es inmoral ofrecer beneficios económicos sobre dineros que no se disponen para esto o aquello, porque su recolección no es garantizada y depende de elementos que la misma empresa controla a su favor. Es inmoral meternos miedo con amenazas de una demanda multimillonaria que no podríamos ganar, cuando la demanda se basa en una transacción ilegal, en una explotación de nuestro suelo y riquezas sin contrato legal para ello, basada en un documento ilegal e inconstitucional , como ha sido declarado en el 2021, el contrato minero original y su resucitación en la morgue, por malos comerciantes en puestos públicos. Asuntos legales y éticos ignorados o pisoteados rubrican este proyecto que hay que rechazar. Y para afirmarlo, como lo afirmo ahora, no hay que haber estudiado leyes; ya los estudiosos se han pronunciado, se requiere entereza y patriotismo.
Conocemos ahora que el documento tiene falencias legales, tanto en su espíritu como en su redacción, a pesar de ser hechura de abogados, y así lohan descubierto, señalado y denunciado abogados en esta semana y con anterioridad. El que el Ministerio de Comercio, la Contraloría de la República, la Asamblea Nacional y la Corte Suprema de Justicia tienen abogados, es mera coincidencia. ¿Será que “siguen la línea”? Ya lo sabremos cuando el sainete termine, se brinde con Macallan y el contrato ruin y leonino entre en la historia de los desfalcos a la nación y a la patria, como aquella historia que pareció novela.
A la pregunta de “¿en qué país del mundo se da este tipo de cesión de tierras a una empresa extranjera?”, duele pronunciar el nombre de la patria. Las banderas que se sembraron el 2 de mayo de 1958 y el 3 de noviembre de 1959 en el territorio de la Zona del Canal, durante la “Operación Soberanía” y la “Operación Siembra de Banderas”, ya no flotan honradas; las han arriado algunos de sus hijos. El amor a la patria se prostituyó.
¡Ah!, y detestable e ignominioso es entregar títulos de propiedad y derechos posesorios de tierras a los campesinos del área para que, cuando se maquille la expropiación de parte de la minera, tengan un registro para cobrar algo más. Se ampliará su área de expolotación para la organización extranjera, se le darán 4 reales por ellas a la población vecina y que caminen para afuera, contaminados y contentos para la Conchinchina o con “corea”, ese movimiento involuntario, abrupto, rápido e irregular que se traslada de una región corporal a otra, haciendo muecas en la cara y signos vulgares en las manos.
Más vale que la Asamblea rechace este adefesio antipatriótico. Que no se le ocurra al candidato de la minera volver a leer y repetir: “cuando el comandante decide, los subalternos obedecen”. La independencia de los poderes es solo para el extranjero, aunque ya los conocen bastante bien en la OCDE. Cuando los datos son falsos, el relato los desnuda ipso facto. Mucha gente educada, con formación profesional y muchos otros con dolor de patria vejada, incluso algunos pescando en río revuelto, se han pronunciado sobre los diversos aspectos de este asunto serio, delicado, complejo, al cual el gobierno nos ha concedido minutos de discusión para una sola semana y que de esta forma hagamos karma y sanemos, porque la letra que no puede esconder el maldito espíritu del proyecto de ley no se puede corregir, mucho menos borrar. Solo queda estrujarlo entre las manos decididas y fuertes para tirarlo a la basura.
O lo tomas o lo dejas, le han dicho a una Asamblea que mangonea al Ejecutivo y que se mangonea de vuelta, con prebendas. Se pareció a la amenaza oculta de una demanda de la compañía minera, a sabiendas que no va para ningún lado una demanda internacional frente a un delito cometido por ellos mismos, no importa el lenguaje extranjero que lucen para segregar a las gentes que no conocemos su vocabulario ni su dicción. Y pensar que el gobierno se ufana de aseverar que este proyecto de contrato “servirá de marco para las futuras concesiones”. Horror pensar que todos somos ciudadanos con los mismos valores y amor por la patria.
Son variados los puntuales señalamientos que se hicieron esta semana pasada, los de orden legal, muchos y serios que llevarían a subir las escalinatas de la CSJ; los económicos, particularmente la advertencia que señala eufemismos tan desagradables que solo pueden catalogarse de engañosos, como que cuando se explota un recurso no renovable, como hace la minería -ya sea subterránea o de cielo abierto-, cuando se destruye un recurso natural para siempre, no hay ninguna contribución al PIB de una nación que se pueda atribuir a esa explotación; que cuando se oculta el valor calculado de la mina, los tiempos de su explotación y otros aspectos de la función y administración de ella, no se puede ni garantizar los pagos que se harán ni si son justos ni si son manipulados, y mucho menos no resuelven ningún problema económico de la Caja de Seguro Social, como tampoco rescatan las jubilaciones de los menos favorecidos o que se garantizan miles de empleos directos e indirectos, cuando esto no se ha auscultado en el territorio nacional; los de soberanía penetrada que viola los montes y valles, los ríos y cielos, el fisco y la autoridad.
En medicina perinatal, cuando el producto de un embarazo por violación de una niña adolescente trae múltiples malformaciones genéticas y una restricción severa del crecimiento en el útero observada desde muy temprano, es muy probable que ese útero se desocupe espontáneamente antes de alcanzar la maduración necesaria para sobrevivir y, si la alcanza, es muy poco probable que su sobrevivencia permita siquiera corregir algunos de los defectos estructurales y, de hecho, ninguno de los cognitivos. Esto es lo que ocurre con este adefesio antipatriótico como proyecto de ley. Es preferible abortarlo y, con ello, el desasosiego nacional, que ha producido conocer su intimidad. Publicado en el diario La Prensa, de Panamá, el 8 de septiembre de 2023