- Ago 26, 2020
- Pedro Vargas
- Ciencia, COVID-19, Hidroxicloroquina, Pandemia, SARS-CoV-2
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En más de una ocasión he señalado que, extrapolar resultados experimentales de laboratorio ( expresado por mí como, “tubo de ensayo” o “platos de Petri”) al uso clínico, no es garantía ni de eficiencia ni de seguridad, y, que por ello, no hablamos el mismo idioma algunos médicos de otros, algunos investigadores de otros.
Esto último ha sido de gran dificultad para mi digestión cognitiva, frente a la sugerencia repetida de usar medicamentos probados para otras condiciones, como vacunas que inducen inmunidad adaptativa (léase BCG y MMR) para prevenir, disminuir la agresividad y la mortalidad de la infección por SARS-CoV-2, un virus nuevo y poco conocido, haciendo uso de este concepto errado de que lo que trabaja en el laboratorio trabaja en el cuerpo humano, o, peor, “si no es bueno, no hace daño” (“low risk-high reward”[1]). Solo se puede hablar así cuando no se es pediatra, porque no existe ninguna recompensa y tampoco es cierto que no se hace daño, cuando se vacuna –de donde nace esta expresión- con la vacuna MMR (contra sarampión, paperas y rubeola). Sí se hace daño si no le sirve a los adultos, se desabastece lo que le corresponde a la vacunación de la infancia.
Si quiero ser justo, es cierto que cuando más incertidumbre hubo en el comienzo de la pandemia, más incertidumbre se creó con múltiples publicaciones que ni siquiera habían pasado por la revisión estricta y cuidadosa de sus pares, de los especialistas similares a los autores de ellas. Todavía se siguen refiriendo a ellas, cuando ya se han señalado sus falacias. Pero la pelea soez se ha llevado a cabo en el campo de la hidroxicloroquina, como terapia. Un probado medicamento para algunas enfermedades inmunológicas y reumáticas, esencial para el uso diario de estos pacientes, con actividad, incluso, antiviral en el controlado escenario del tubo de ensayo o de la placa de Petri, no así en el complejo escenario del cuerpo humano, y con también probados efectos adversos en los individuos que están recetados. Ensayos controlados y al azar[2],[3]con pacientes hospitalizados para su manejo y vigilancia ya se han publicado y ninguno ha probado beneficio ni antes, ni durante ni después de la infección y enfermedad.
Cualquier resultado coloquial no es otra cosa que anecdótico. Yo me siento sorprendido al oír colegas decir que porque se estuvo usando HCQ en un período en tales semanas, hubo menos hospitalizaciones por COVID-19, y que hubo más hospitalizaciones por COVID-19, cuando se suspendió su uso. Esta relación causa efecto está muy lejos del rigor que se le exige tanto al diseño de un ensayo como a las conclusiones que de ese ensayo se hagan. Igual de sorpresivo es escuchar que “yo opino que el uso de la HCQ nos ha ayudado a nosotros”. Opiniones no son data recogida en un diseño de investigación prospectivo, controlado y al azar. Pero esto no se puede machacar más. El tiempo de la formación médica no ha pasado ni pasa, y yo seré el primero en cambiar de parecer, si como secuela de la pandemia, la metodología científica conocida es probada falsa y es modificada.
Acaba de publicarse otro estudio[4]que, no ha podido demostrar protección contra el COVID-19 entre las personas en hidroxicloroquina para sus enfermedades reumáticas (artritis reumatoidea) o inmunológicas (lupus eritematoso sistémico). Esta amplia población de enfermos con AR y LES se comparó con un grupo control de la población general, que no recibía el medicamento. El estudio se realizó por un equipo de investigadores clínicos del Case Western Reserve University School of Medicine, en Cleveland, Ohio. El resultado se resume diciendo que la HCQ no se asoció con la prevención de COVID-19, y, este estudio es un estudio in vivo, es decir, en la complejidad del organismo humano, que nos dice que in vivo, la HCQ no tiene actividad antiviral contra el SARS-CoV-2.
[1]Fidel PL Jr., Noverr MC: Could an Unrelated Live Attenuated Vaccine Serve as a Prevention Measure To Dampen Septic Inflammation Associated with COVID-19 Infection? ASM May/June 2020. 11(3): e00907-20 DOI:10.1128/mBio.00907-20
[2]Tang W, Cao Z, Han M et al: Hydroxychloroquine in patients mainly with mild to moderate COVID-19: an open-label, randomized, controlled trial. BMJ 2020:369
[3]Rosenberg ES, Dufort Em, Udo T, et al: Association of treatment with hydroxychloroquine or azithromycin with in-hospital mortality in patients with COVID-19 in New York state. JAMA 2020. Doir:10.1001/jama.2020.8630.
[4]Singer ME, Kaelber DC, Antonelli MJ: Hidroxycholoroquine ineffective for COVID-19prophylaxis in lupus and rheumatoid arthritis. Ann Rheum Dis: published as 10.1136/annrheumdis-2020-218500. 5 Aug 2020