
- Feb 22, 2017
- Pedro Vargas
- Alfabetización temprana, Tecnología
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Para especialistas en economía y sociología, la salud y vitalidad de la economía de los pueblos depende más de la calidad del medio ambiente donde crecen los niños antes de entrar a la escuela, es decir, en su ambiente doméstico familiar (Ped Cl NA 2015;62).
Ese lugar es donde se le prepara al niño para adquirir habilidades a través de la alfabetización temprana, que serán determinantes sociales necesarios para superar los obstáculos de la pobreza y competir a la par, con el niño con privilegios. Bien lo ha dicho Nicholas Kristof: “el mejor indicador de desventaja para un niño no es el ingreso familiar sino la falta de que se le lea”(Is a hard life inherited? New York: The New York Times;2014).
La alfabetización temprana en la niñez es un determinante social. Entre niños pobres y niños privilegiados económicamente, el tamaño del vocabulario a los 3 años de edad es de 525 palabras vs 1,100 palabras; y el coeficiente intelectual (CI) es de 79 vs 117 (Hart B & Risley TR: Meaningful differences in the everyday experience of Young American children. Baltimore: Paul H Brookes Publishing, 1995).
En los EEUU, el tiempo que dedican los niños frente a un televisor, una tableta o alguna otra pantalla ha ido en aumento desmedido entre las clases socialmente en desventaja y con mayor riesgo de pobre alfabetización temprana; en nuestro medio –sin conocer algún estudio- pareciera que tantos ricos como pobres están frente a una incontrolable exposición mediática.
“Children need more laps than apps” (“los niños necesitan más compañía que compañías) nos recuerda el Dr. Dimitri Christakis, del Center for Child Health, Behavior and Development, en Seattle, Washington. Y, “está bien que la familia permanezca tecnológicamente lenta, porque los niños se actualizarán, al entrar a las escuelas”, señala la Dra. Jenny Radesky, experta en desarrollo y comportamiento del CS Mott Children’s Hospital de Ann Arbor, Michigan.
Si bien es cierto que hacia los 18 meses de edad el desarrollo cognitivo y la capacidad de atención del niño ya han llegado a un punto que les permite sacarle ventaja a los medios electrónicos, ésta no es la edad para iniciarlos. Es un error encontrar en las tabletas y los teléfonos celulares, en los cientos de aplicaciones para estos equipos, o en la televisión, a la niñera que los mantiene distraídos o alejados de las travesuras o que reemplaza a la madre, a los padres y a la familia. Sin embargo, además de efectos nocivos, el uso de medios electrónicos interactivos o sociales también pueden tener efectos favorables dependiendo su contenido, la edad a la que se distribuyen, el tiempo que se le dedica.
Comparto el consejo de la Academia Americana de Pediatría (AAP) en el sentido de que antes de los 2 años, los niños no deben exponerse a equipos ni a programas electrónicos. Y, a partir de los 2 años y hasta iniciar la escolaridad, no debe permitirse más que una hora diaria de una exposición sana y de alta calidad.
Estos son algunos de los problemas entre niños expuestos a TV y y otras tecnologías audiovisuales, sin restricciones ni vigilancia:
- Mayor número de trastornos del sueño
- Mayor riesgo de trastornos del comportamiento durante los años de escuela
- Dificultades de aprendizaje posteriores, al reemplazar la figura humana por el instrumento digital durante los años sensibles para estimular el desarrollo cerebral, que sí se logra con la alfabetización temprana
Lo peor es que no hay NINGUNA evidencia de eficacia, beneficio o aprendizaje que apoye la propaganda tan diseminada de que videos “educativos”, grabaciones musicales –clásicas o de reggae, aplicaciones de teléfonos o tabletas, u otros instrumentos digitales con programas popularizados por el mercado son necesarios para desarrollar los sentidos y la inteligencia del niño.
Varios estudios revelan que niños menores de 18 meses, e incluso no hasta los 30 meses de edad, ganan nada para su desarrollo cognitivo con la exposición a programas “educativos” que se presentan en TV o que se comercian en DVDs u otras grabaciones.
La interacción verbal, visual y táctil entre el adulto y el niño es esencial para el desarrollo óptimo del cerebro del niño -antes de los 3 años de edad- y la adquisición de habilidades cognitivas y de aprendizaje para el posterior desenvolvimiento y éxito en la sociedad. No ampute esa oportunidad que Ud. tiene.
María Elena
23 febrero, 2017 at 2:13 amExcelente orientación basada en evidencia comprobada.
Mario Terreros C.
23 febrero, 2017 at 12:09 pmLa FAMILIA no puede ser reemplazada por nada ni por nadie. Gracias por compartirlo Dr Pedro Vargas. Cordial saludo.