- Oct 1, 2019
- Pedro Vargas
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Hoy, la noticia del CDC (Center for Disease Control and Prevention, de los EU) sobre el cigarrillo electrónico para “vapear” dice que el 77% de los casos de daño pulmonar recientemente descubiertos, descritos y analizados (514), contienen marihuana[1]. El agente causal del daño pulmonar no ha sido aclarado aún. El cartucho a vaporizar que usó el 66% de los enfermos es un producto conocido como Dank Vapes[2].
En una “conversación” de esas que cada uno habla y cada uno se oye, auxiliada con la agresividad de la pantalla del celular a pocos centímetros de mi cara y mostrando una página de la Clínica Mayo, para defender el argumento de que el vapear no es dañino, y en la inmensa nube blanca que le escondía el rostro a mi interlocutor, solo pude decir “Mayo Clinic está equivocado o esa postura ya ha sido corregida”.
Resulta que, en febrero 19 de 2018, el Dr. J. Taylor Hays, director del Centro de Dependencia a la Nicotina de la Clínica Mayo, sostenía que los químicos dañinos en el vapor eran similares a los encontrados en el cigarrillo de combustión, pero a mucho más bajas concentraciones. “Es más seguro, pero no es tan seguro”, fue una de sus frases. Para entonces, nicotina era el único estimulante conocido que era liberado por el cigarrillo electrónico. Con ella y el conocimiento limitado de entonces, el fumador tenía y, aparentemente, tiene argumentos y documento para espetarle a la cara a quien ose decir lo contrario. Sin embargo, ya para entonces, Proceedings of the National Academy of Sciences publicaba que ratones expuestos al vapor de los cigarrillos electrónicos experimentaban daño del DNA, la molécula de ácido deoxiribonucleico, del hélice químico cromosomal, de algunos órganos aumentando el riesgo de cáncer y de enfermedad cardíaca[3].
Vapear no quema tabaco, pero no por eso es menos dañino, y conocemos que emite partículas metálicas muy pequeñas, ultra finas, en el ambiente donde se hace, que son dañinas al pulmón humano y al sistema circulatorio, con lo que se induce hipertensión arterial, ataques al corazón, enfermedad coronaria y paros cardíacos. Igualmente se han descrito convulsiones entre algún vapeador. Quienes usan el cigarrillo electrónico tienen 2 veces más riesgos, que los fumadores de tabaco, de presentar espasmo o contracciones bronquiales como los pacientes que sufren asma bronquial.
El 17 de septiembre de este año, una publicación de la misma Clínica Mayo, es titulada “Cigarrillos electrónicos: no una forma segura y sana de fumar”[4]. La publicación revisa cómo trabaja el cigarrillo electrónico operado por batería que calienta una solución líquida (llamada por algunos “e-juice”), que puede contener nicotina en tan altas concentraciones como la nicotina encontrada en 3 paquetes de cigarrillo, como otros ingredientes (sabores, propilen glicol, glicerina vegetal, etc.), para convertirla en vapor para ser inhalado. Sabemos que marihuana es uno de los más populares componentes, contenido en el reservorio o tanque que será expuesto al calor en el cigarrillo electrónico. La noticia del FDA y el CDC de hoy dice que entre los enfermos y muertos por la enfermedad pulmonar inducida por el cigarrillo electrónico, 77% de ellos vapeaban marihuana.
La recomendación del CDC es que se deje de vapear y yo comparto esa recomendación tanto a jóvenes como a mujeres embarazadas y adultos.
[1]CDC Outbreak of Lung Injury Associated with E-Cigarette Use, or Vaping. September 27, 2019
[2]Vox Sep 27, 2019. THC vape products may be the main culprit in the mysterious lung illness outbrake. By Julia Belluz
[3]Lee H-W, Park S-H, Weng M-w et al: E-cigarette smoke damages DNA and reduces repair activity in mouse lung, heart, and bladder as well as in human lung and bladder cells. PNAS 2018; 115(7): E1560-E1569
[4]Mayo Clinic Staffa: Electronic cigaretts: Not a safe way to light up.